Fragmento "Cuadernos del no saber", de Gunther Emde

Los Cuadernos del No Saber conforman una exposición detallada del fracaso de la cultura humana para generar salud, felicidad o sabiduría, mucho menos para alcanzar sabiduría espiritual. Los Cuadernos son también la expresión de un extraño proceso que devastó completamente mi vida, convirtiéndome en un marginado social sin posibilidad de retorno a su antigua rutina diaria.

Las preguntas incómodas

Interlocutor 1: ¿Quién eres tú?

Gunther: Un tipo que hace preguntas incómodas. Nunca obtuve respuestas satisfactorias, así que indagué por mí mismo. Lo que he descubierto no es algo agradable de escuchar, no es el tipo de respuesta que espera el llamado "buscador espiritual".

I1: ¿Qué te ha ocurrido?

G: Una desgracia (risas) El mundo y su cultura me han abandonado. Transito por un desierto vacío y terrible. No sólo no he llegado al final del camino, sino que perdí ese camino. Me estoy acostumbrando a mi nueva situación. Tú sabes, lo anterior quedó borrado, mis aficiones, mi medio de vida, mis amistades, mi mujer, todo quedó pequeño, lejano y sin sentido. Eso me pasa por hacer preguntas estúpidas.

I1: ¿Qué clase de preguntas?

G: Estuve hurgando en grietas. Todas las estructuras que conforman la cultura humana son falsas. Sirven durante un tiempo para afianzar al ego, y en eso son muy valiosas. Pero nos aferramos a ellas demasiado intensamente y durante demasiado tiempo, y terminan convirtiéndose en nuestra prisión.

En esas estructuras, por ejemplo "La Medicina" o "La Religión", o cualquiera que elijas, existen profundas grietas, pero nadie les presta atención, pues mirar ahí produce demasiada angustia. Pero yo hice el trabajo sucio. Escarbé en las grietas y el edificio entero se derrumbó. Y cayeron todos los edificios, uno tras otro. Y obtuve nada.

I1: ¿Buscaste toda la vida para obtener nada?

G: ¿No te parece cómico? No sé qué narices hago aquí, en este mundo. Y aquí me tenéis, sentadito en la silla. La vieja concepción del mundo terminó, y ahora sólo me apetece estar sentado en esa silla y contemplar cómo gira este maldito planeta...

I1: Pero disponer de una cultura, de una mente, de una traducción del mundo, es precisamente lo que nos permite reflexionar, y lo que nos puede conducir hacia esa felicidad que todos buscamos.

G: La única función de la mente es la de servir de ayuda para
desenvolverse en este mundo. Si has de construir una mesa, usas la mente, razonas, eliges las herramientas y materiales adecuados y haces la mesa. Pero eso es todo. Nuestro error está en creer que la mente también solucionará el problema de la felicidad, y eso no es posible, porque el problema ha sido creado por esa misma herramienta.

La importancia de la mente como herramienta

I1: Si no hay otra herramienta más que la mente y ella no nos sirve para alcanzar la iluminación, ¿qué haremos?

G: Pues sufrir. Hasta dónde te permitas sentir esa angustia, hasta dónde te permitas ser afectado por todo el sinsentido de este absurdo mundo, ésa es la medida en la que obtendrás una visión más cabal.

I1: Al decir visión, ¿te refieres a la iluminación?

G: La iluminación es la gran mentira del siglo XXI. Ahora cada idiota busca la iluminación, pero en el fondo estos tipos tan sólo están regresando a niveles inferiores de conciencia. Se reúnen en grupos tribales, algo que ya fue experimentado (y abandonado) hace miles de años. Atienden a sus sensaciones corporales, y deciden que esas sensaciones son Dios. Sienten emociones desencadenadas por músicas sugerentes o directamente por drogas, y a esas emociones les otorgan cualidades numinosas. Hay una tremenda confusión.

El problema de la "iluminación" es que es un concepto creado por la mente. Uno pasa la vida imaginando estados de dicha, beatitud, éxtasis, sabiduría, y muchas otras tonterías. Pero los que han pasado por "eso" hasta sus últimas consecuencias aseguran que es una muerte física. Nadie en su sano juicio desea esto. ¡Mucho menos los adeptos de la Nueva Era! Ellos quieren gratificaciones sensuales, eso es todo.

El fin del dominio de la mente

I3: Dices que es una muerte física, sin embargo después de que "eso" ocurra, el cuerpo sigue con vida...

G: El cuerpo sí, pero tú no. Tú has muerto. El asunto es que la mente domina por completo al cuerpo, la identificación es total, y tú eres esa identificación, así que cuando "eso" llega y termina con el dominio de la mente, la sensación que tú percibes es la del aniquilamiento total de tu persona.

I3: ¿A ti te ha ocurrido "eso"?

G: ¡No! No estoy preparado para algo de esta magnitud. Pero el proceso que me ha traspasado sin poder yo evitarlo -y puedo jurar que hice todo lo posible por detenerlo- me ha ayudado sobremanera a comprender que esa cosa llamada iluminación está alejada al máximo de aquellos que practican los ritos de la Nueva Era. Todo lo que sermonean y escriben con tanta convicción no opera en sus vidas, por esto yo afirmo que la espiritualidad sólo existe en los libros, es únicamente una forma de hablar. Y después de hablar, regresan a sus casas para llevar vidas tan miserables como la de sus vecinos, a los que miran por encima del hombro. Todavía no han comprobado que el progreso espiritual pasa ineludiblemente por una experiencia sumamente desagradable, y es darse cuenta cabalmente de que nada proporciona felicidad. Entonces la mente se rebela y se retuerce de dolor hasta que finalmente revienta, y uno es lanzado dentro de una vastedad inmensa, un terrible vacío. Más tarde ocurre la identificación con el nuevo y más profundo nivel de conciencia.


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